octubre 16, 2021

Revista digital

hablemos de medicina prehospitalaria

Historia del SAMU Chileno

Autor: Dr. Heriberto Pérez A.

Jefe Regulación Médica SAMU SSVQ

Jefe Programa Urgenciología Universidad de Valparaíso

Se postula que los conceptos modernos de la atención médica prehospitalaria se iniciaron con los trabajos del General Dominique Larrey durante las guerras Napoleónicas, ocasión durante la cual habría introducido además, los conceptos básicos de categorización de heridos para dar asistencia médica en los campos de batalla

En el ámbito civil, en 1937 se crea el 999 como primer número de emergencias en Inglaterra, a través del cual se podía comunicar con la Policía, Bomberos o Ambulancias. Durante la segunda guerra mundial y la guerra de Corea se introduce el concepto de intervención precoz de los heridos de guerra y el rescate de heridos por helicópteros. En 1968 se crea el 911 en Estados Unidos y el SAMU de Francia con su nivel de llamado Centro 15.

En Chile los primeros antecedentes de un sistema de atención prehospitalaria se remontan al siglo XIX con una asistencia muy básica y rudimentaria de transporte de pacientes. El año 1976 se crea el SUA o Servicio Único de Ambulancias dependientes de la Posta Central en la Región Metropolitana.

Por otra parte, el año 1985 se produce el accidente ferroviario de Queronque en la localidad de Limache con 120 fallecidos y un centenar de heridos, lo que demostró lo básico y precario de nuestro servicio de ambulancias de la época y la falta de planes de emergencias para múltiples víctimas de los hospitales. Como consecuencia de lo anterior, en el hospital de Quilpué, en el Servicio de Salud Viña del Mar Quillota, se iniciaron los primeros intentos locales para implementar un sistema de ambulancias mejor equipadas y con personal paramédico y enfermería mejor capacitados.  Se había incorporado el concepto de la importancia que tiene en estos sistemas, el contar con una Central de despacho y coordinación de ambulancias y se habilitó la primera central de comunicaciones y despacho de ambulancias del Servicio de Salud, la que se conectaba funcionalmente con la Central de despacho de Bomberos de la Comuna para enfrentar diferentes tipos de emergencia. Dicha colaboración se tradujo en capacitación mutua y recíproca en materias propias de cada organismo. A pesar de dichos esfuerzos y mirando en la perspectiva del tiempo, podemos afirmar que el marco teórico que sustentaba el sistema era muy básico, lo mismo que los conceptos de reanimación avanzada en dichos ambientes. Se sumaba a lo anterior el hecho que desconocíamos el concepto de regulación médica, como núcleo central en la gestión de las emergencias y su importante relación con los servicios de urgencia hospitalario y de redes de urgencia. En concreto dicha experiencia sirvió como base para optimizar los tiempos de despacho, al dotar al sistema con medios de radiocomunicaciones y mejoras en la calidad de los medios de extricación e inmovilización en pacientes traumatizados. El concepto era mejorar oportunidad de atención y lograr estabilización anatómica, ideas muy influenciada por los conceptos de manejo de trauma, sin visualizar aún el amplio y complejo mundo de las patologías médicas y requerimientos de estabilización avanzadas, complejas y prolongadas que requieren las patologías tiempo dependientes. Fue a todas luces el primer paso en lo que vendría después.

En el resto del país la situación se mantuvo por largo tiempo sin recibir atención y las ambulancias las administraba el Jefe de Turno de los servicios de emergencia con criterios muy locales y sin protocolos de la atención que se efectuaba durante los traslados. La dependencia administrativa de los vehículos de emergencia recaía en el servicio de movilización de los hospitales.

El año 1992, ante la falta de un sistema de emergencia Prehospitalaria a nivel del país, el Ministerio de Salud, inicio las tentativas para conformar un grupo de trabajo que abordara el tema de esta área de la medicina de urgencia. Desde el inicio de dicho trabajo, el Ministerio desarrolló un programa de intercambio cultural con el gobierno francés, con el objetivo que apoyara en el desarrollo de un sistema de emergencia prehospitalario en Chile. Es así como en diciembre de 1992 se recibe a la primera misión Francesa del SAMU de París, conformada por el Dr. Michel Martinez, el Sr. Bruno Soudan y el Dr. Pierre Carli. En febrero del año siguiente una misión chilena conformada por el Dr. Heriberto Pérez y el Dr. Pedro Olivares, ambos de Viña del Mar y el Dr. Marcos Guerrero, de la Región Metropolitana, visitan los SAMUS franceses, tanto en Paris como varias otras regiones. Esta visita fue la primera de muchas otras que se efectuaron durante los años 1993 ,1994 y 1995 que significo continuar enviando profesionales chilenos y a su vez recibir en nuestro país a destacados médicos de los SAMU de París, Le Havre, Lille, Marsella, Lyon entre otros. Simultáneamente con el trabajo que se desarrollaba a nivel país, Chile participa desde 1993 y por espacio de casi 8 años  en la cooperación regional a nivel Americano,  que incluyeron visitas recíprocas  con Brasil, Argentina, Colombia, Perú y México y que contribuyeron al nacimientos de los SAMU en dichos países los que, dado el respaldo político y financiero que lograron de sus respectivos gobiernos, alcanzaron gran nivel de desarrollo, incluyendo el contar con un cuerpo legal que regula todo el quehacer en este ámbito de las emergencias.

Como consecuencia de estos intercambios, los informes elaborados por los integrantes de las diferentes misiones chilenas que visitaron los SAMUS de Francia, concluían que la atención prehospitalaria en nuestro país se encontraba en un nivel muy básico, sin una organización administrativa propia, sin equipamiento adecuado en las  ambulancias, número limitado y dotación arbitraria de vehículos de emergencia, con personal paramédico sin formación, sin participación medica en ninguno de sus niveles, ya sea en la coordinación como en la intervención  y lo más destacado era  que no se había desarrollado el concepto de Regulación Medica y no se contaba con el nivel 131 como teléfono único para las emergencias médicas, salvo en la Región Metropolitana. Hasta ese momento solo existía el sistema de ambulancias centralizadas en el SUA de la Posta Central de la Región Metropolitana y además el Hospital Roberto del Rio contaba con un sistema de rescate médico con ambulancias tripuladas por enfermeros y Kinesiólogo dirigida por el Dr. Alfredo Mitrasji, los que posteriormente se fusionan para dar origen al SAMU Metropolitano en diciembre de 1995, siendo su primer jefe y por muchos años el Dr. Leoncio Tay anestesiólogo formado en Francia.  Ese mismo año 1992, se crea en el Servicio de Salud Viña del Mar Quillota, el Comité de Emergencias prehospitalario integrado por los jefes de Urgencia de los Hospitales Dr. Gustavo Fricke, San Martin de Quillota y Hospital de Quilpué, siendo a la fecha Director del Servicio el Dr. German Dazzarola. Fue nombrado como Presidente del Comité el Dr. Heriberto Pérez Alarcón, quien viaja a Inglaterra y Francia a conocer los sistemas de emergencias hospitalarias y prehospitalarias respectivamente. El propósito de dicha comisión fue levantar un proyecto de medicina prehospitalaria con una mirada Regional por lo que si bien es cierto nace en este Servicio de Salud, rápidamente se instala a nivel de la SEREMIA de Salud y se le da un carácter Regional.    A su regreso el Dr. Heriberto Pérez hace entrega en marzo, al Ministerio, al SEREMI y al Servicio de Salud Viña del Mar Quillota , del primer informe y recomendaciones para desarrollar la medicina prehospitalaria, a la vez que pasa a formar parte de la comisión ministerial que se había conformado para abordar este tema.

Fruto de los contactos establecidos, en junio de 1993 se recibe en Viña del Mar a la primera misión de SAMU de Francia conformada por los Drs. Christian Drieu y Dominique Le Pape los que en varias reuniones con autoridades y jefes de urgencia dan a conocer el modelo del SAMU francés a las autoridades regionales entregando recomendaciones para desarrollar el modelo. En septiembre del mismo año, una nueva misión conformada por los Drs. Claudio Maclean y Patricio Cereceda de nuestro Servicio visitan los SAMU franceses y a su regreso se incorporan a las comisiones de trabajo y cuyo amplio y detallado reporte contribuyó a continuar con el desarrollo conceptual y teórico del SAMU de lo que debería ser el modelo Regional.

Detallo a continuación un compilado de los diferentes informes entregado por las misiones de médicos del Servicio de Salud Viña del Mar Quillota y que se encuentra documentado en Ordinario 334 del 16 de marzo de 1993 y que fuera enviado a las autoridades de salud Ministeriales, Regionales y del Servicio de Salud

El informe da cuanta de los aspectos fundamentales que han sido la guía conceptual que fundamentaron todos los proyectos presentados y que se siguen presentando para desarrollar el modelo a cabalidad

Principios del SAMU

  • La asistencia Médica de Urgencia en el ámbito prehospitalario es una actividad propia del sector Salud
  • Las intervenciones en el lugar del incidente o donde se encuentre el paciente debe ser rápida, eficientes y entregando los recursos adecuados. Desde este punto de vista, las emergencias están definidas por los criterios de gravedad, tiempo disponible para actuar, calidad de la atención requerida y un factor social de presión que está presente en toda emergencia
  • Las atenciones de cada caso son a la vez medico operacionales y humanas. Dado que siempre se deberá desplazar la ayuda requerida, el factor distancia y los tiempos involucrados influyen fuertemente en el pronóstico. Por otra parte, entender que la necesidad de humanizar esta atención significa una cuestión ética, toda vez que se debe respetar la autonomía y confidencialidad del paciente.
  • La responsabilidad de los detalles operacionales y de coordinación entre las personas involucradas, deben ser reguladas por normativas y reglas de trabajo, esto significa que lo primero de todo es la aceptación, por parte de las autoridades, que este tipo de trabajo está bajo su supervisión y tiene la responsabilidad de contribuir a la organización, entrenamiento y dotarlo de niveles de supervisión.
  • El SAMU debe contribuir a una mirada integradora en el manejo de las emergencias prehospitalaria considerando la participación coordinada con otros organismos involucrados: Bomberos, Policía, Fuerzas Armadas.
  • Los equipos médicos que trabajan en medicina Prehospitalaria deben estar capacitado para abordar una amplia gama de situaciones y deben ser capaz de implementar medidas de reanimación avanzada como ventilación mecánica y trombólisis en IAM.
  • El sistema debe contar con un nivel de teléfono único a nivel nacional para emergencias médicas.
  • En este punto hay que aclara que hasta esa fecha el 131 operaba solo en la región Metropolitana y que en marzo de 1993 se efectuaron los requerimientos para la puesta en marcha en la V Región lo que se logró en noviembre de ese año.
  • La evaluación de resultados depende de una gran cantidad de intervenciones comparándolo con el estatus inicial del cual parte el sistema.
  • Las acciones de emergencia prehospitalaria deben ser complementadas con acciones preventivas a largo plazo.

Teniendo esta declaración doctrinaria, de lo que significaría organizar y desarrollar la medicina prehospitalaria en el país, la comisión de trabajo se concentró en desarrollar los diferentes componentes del sistema, todo lo cual requería que las autoridades de salud ministeriales, a nivel de SEREMIS de Salud y Directores de hospitales estuvieran de acuerdo con lo que se pretendía. Hubo muchos detractores en los diferentes niveles, incluyendo muchos médicos de los servicios de Urgencia y Jefes de Urgencia que estimaban que no era necesario ni posible desarrollar estas ideas a nivel nacional. En verdad hasta el día de hoy hay detractores y se inclinan por avanzar en otros modelos alternativos que hay en el mundo.

El documento referido, terminaba definiendo las misiones que debería abordar el SAMU en la Red de Urgencia, las cuales son válidas hasta el día de hoy

Hay que entender que tanto la declaración doctrinaria del modelo SAMU como las misiones de este, hacían su debut en un medio sanitario donde no se concebía un modelo como el que se proponía, de modo que había absoluta claridad de los que buscaban avanzar en este tema, que el trabajo sería arduo y de largo alcance y no había ninguna posibilidad de fracasar en el intento

Las Misiones del SAMU quedaron definidas de la siguiente forma:

  • Recepción de las llamadas de alerta
  • Determinar una respuesta oportuna y adecuada a cada caso de urgencia
  • Procurar la disponibilidad de camas en los distintos centros asistenciales
  • Preparar y velar por la admisión de pacientes de urgencia a los centros asistenciales
  • Organizar el transporte sanitario
  • Participar en planes de Desastres junto con otras instituciones
  • Participar en la formación sanitaria, prevención e investigación en relación con la medicina de urgencia
  • Coordinar las acciones tendientes a proveer los órganos en los programas de trasplantes

Por último, el documento se explayaba en los componentes modulares que debía contener el proyecto definiendo las brechas en cada uno de ellos y fijando la ruta que habría que seguir para avanzar en su instalación y se conformaron las comisiones respectivas.

Los avances en la implementación del modelo SAMU como sistema de respuesta prehospitalaria rindió sus frutos y en enero de 1994 de inaugura oficialmente el SAMU del Servicio de Salud Viña del Mar Quillota y se continuó trabajando para la fundación del SAMU de la Región Metropolitano lo que tuvo efecto el año 1995.

De igual modo el SAMU de Viña del Mar y luego el Metropolitano, tuvieron amplia participación en las reuniones de trabajo con los países vecinos. El año 1995 participan en la fundación del grupo de trabajo EMESUR en las jornadas de medicina prehospitalaria de Porto Alegre Brasil y posteriormente en las jornadas de prehospitalario organizado por el SAME de Buenos Aires el año 1999.

Todos los contenidos doctrinarios como lo esencial de las misiones del SAMU fueron ratificadas en la llamada Declaración de Jalisco México en diciembre del año 2000 con la participación de 11 países de América Latina, América del Norte y Europa, donde Chile jugo un rol protagónico y   donde en esencia se señalaba  “Que no hay nada que justifique que se prive a una persona de cuidados inmediatos y más modernos en el momento que se encuentra en un riesgo especialmente grave”.

9 años después el 17 de junio del año 2009 se firma la declaración de Antofagasta suscrita por 7 jefes SAMU del país reiterando los mismos conceptos. A principios el año 2010 con ocasión de la evaluación que se hiciera en la ciudad de Concepción respecto del rol del SAMU en el terremoto del 2010 se vuelven a ratificar los mismos principios doctrinarios.